Aime cultivó y desarrolló con originalidad la música de su pueblo, resguardando con celo la raiz y peculiaridad propia de nuestra cultura ancestral.
¿Cómo era Aime?
La llamaban "La Princesa". Era hermosa, de modales finos y con una voz que sobralía entre los grandes del canto. Sin embargo, nunca logró que le editaran un disco.
Su orgullo indio, no aceptaba condiciones. No negociaba sus valores, sus costumbres y su pasado indígena. No se dejaba usar para llenar "espacios vacios", ni se exhibía como un objeto folclórico atractivo. Su voz iba mucho más allá de eso, era el grito de esperanza para su ignorado pueblo Mapuche.
Recorrió la Argentina, llevando en su canto, impregnado el saludo fraterno de sus hermanos Mapuches. El cultrum, la kaskawilla, la pifilca y el trompe acompañaban sus acordes.
La letra de unas de sus canciones reza:
"Es hermoso cuando viene/el viento de la tierra cordillerana/viene el viento del Oeste/El viento del Sur/el viento del Este/el viento del Norte/¡A su paso va pegando (contra los montes) el pasto!/piedras amontonadas".
Quedan pocos registros de su preciosa voz...
Lamentablemente, hay pocos recuerdos de su preciosa voz. Sin embargo, ha quedado una grabación de su presentación en Esquel, donde Aime interpreta cantos aborígenes en la lengua del pueblo Mapuche, y nos cuenta en cada canción acerca de su cultura y sus costumbres.
Una joya de nuestra cultura, digna de conservar y de escuchar: